
El pajero sin destino.
Mis caídas no solo fueron horizontales
y mientras soltaba las garras de mis pies
de un astro hundido en la mar
que me mantenía colgado a la tierra
como un murciélago primoroso de centrar cabeza
fue ahí cuando estrelle en el pecho florido una dura flor
recuerdo que balamos como avejas por esa flor esquilada
mientras el torpe de Altazor
inflaba el paracaídas con sus emanaciones gaseosas
me invito a volver al cielo
a buscar al Principito para comprar peyote
pero no
quede acá mascando chicles de ternura
por las orejas
hablando con burbujas rosadas de paraísos artificiales